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Desarrollado por: Hugo Q. |
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Probablemente el tema de mayor relevancia registrado en la región durante los últimos años fue el de la interculturalidad. Es un desafío aprender a ser ciudadanos teniendo en frente visiones diferentes y conocer y aceptar los derechos colectivos e individuales de la sociedad sino también los derechos de grupos humanos que nos interpelan. No se trata sólo de relacionarnos con culturas en abstracto sino de colectivos con historias profundas, con formas de organización y de vida actualmente vigentes. En relaciones interculturales nos reconocemos como ciudadanos que vivimos en diálogo y confrontación con sujetos colectivos.
¿Pero cómo hacer para que el proceso no sea una enseñanza a los pueblos indígenas, sino un aprendizaje mutuo al interior de nuestras sociedades, que viven en situaciones de profundas asimetrías? Al respecto, nos preguntamos por ejemplo si hemos asimilado colectivamente la riqueza de la democracia intercultural. Estamos viviendo momentos de crisis y conflicto en nuestros países que nos impiden ver estos temas como un avance, cuando nos defendemos de colectivos que pretenden imponernos sus derechos. Estamos en una coyuntura de confrontación, pero ésta forma parte de ese avance difícil hacia una sociedad intercultural. No tenemos una idea clara de lo que pasará mañana en estos temas; por el contrario, tenemos por delante un panorama de incertidumbres, de tensiones, de dificultades y de grandes desafíos.
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